El arte detrás del lente: Parte II
KISS • Dressed To Kill
La imagen fue capturada por el legendario fotógrafo Bob Gruen, conocido por retratar a figuras como John Lennon, Tina Turner y Led Zeppelin. La sesión tuvo lugar el 26 de octubre de 1974 en la esquina de la 23rd Street con 8th Avenue, en el barrio de Chelsea, Manhattan —a pocas cuadras del antiguo local de ensayo de KISS.
El resultado fue una imagen que contrastaba con la teatralidad habitual de KISS: cuatro tipos con trajes mal ajustados, posando como mafiosos o ejecutivos, pero con la misma actitud desafiante. El traje beige de Simmons, demasiado corto, se convirtió en parte del encanto de la foto.
La portada de Dressed to Kill es una de las pocas veces que KISS se mostró sin vestuario escénico, lo que la hace única en su discografía. Gruen comentó que la imagen “humanizó” a la banda, mostrando una faceta más accesible y urbana.
Décadas después, la esquina donde se tomó la icónica fotografía se ha convertido en un auténtico lugar de peregrinación para los fanáticos de KISS. En 2014, la banda revivió el concepto en una sesión para la campaña publicitaria del diseñador John Varvatos, cuya tienda insignia se encuentra en el histórico local que albergó el club CBGB. Esta reinterpretación reafirmó el legado visual de Dressed to Kill como una declaración de estilo y actitud. Sin embargo, esta vez la formación incluyó a Eric Singer y Tommy Thayer, y la sesión se llevó a cabo en una nueva locación: Washington Street, en el barrio de DUMBO (Down Under the Manhattan Bridge Overpass), Brooklyn. Este enclave urbano, célebre por su vista directa del puente de Manhattan enmarcado por edificios de ladrillo rojo, es hoy uno de los escenarios más fotografiados de Nueva York.
SCORPIONS • Virgin Killer
En 1976, la banda alemana Scorpions lanzó su cuarto álbum de estudio, Virgin Killer, un trabajo musical que quedó marcado como una de las portadas más polémicas en la historia del rock. Lo que pretendía ser una provocación artística se convirtió en un caso internacional de censura, debates éticos y hasta investigaciones legales.
La imagen fue concebida por el equipo de artists and repertoire y el departamento de arte de RCA Records. El fotógrafo alemán Michael von Gimbut capturó a una niña de diez años llamada Jacqueline, completamente desnuda, con un efecto de vidrio roto sobre su pubis. La intención, según el sello, era ilustrar el concepto de la canción “Virgin Killer”, que el guitarrista Uli Jon Roth definió como una metáfora del tiempo que asesina la inocencia.
Sin embargo, Roth más tarde se desmarcó de la decisión, calificándola de “inmadura” y “de mal gusto”. Rudolf Schenker, otro miembro de la banda, explicó que la discográfica insistió en publicar la imagen incluso si eso implicaba consecuencias legales.
La portada fue rechazada por numerosos distribuidores que la consideraron inmoral. En países como Estados Unidos, Reino Unido, España, Canadá, Argentina y Brasil, se sustituyó por una fotografía de la banda o se vendió cubierta con plástico negro. En Alemania y Japón, sin embargo, se comercializó con la portada original.
En 2008, la controversia resurgió cuando la imagen apareció en Wikipedia. El FBI investigó si violaba leyes de pornografía infantil, aunque finalmente desestimó el caso. La Internet Watch Foundation del Reino Unido incluyó la URL en su lista negra, lo que bloqueó el acceso a Wikipedia para millones de usuarios británicos. Tras críticas por censura, la organización retiró la restricción.
Más recientemente, en 2021, un anuncio en la plataforma sueca Tradera ofrecía una copia sin censura del LP, lo que llevó a una nueva ola de indignación y posibles acciones legales.
Virgin Killer se convirtió en un caso paradigmático sobre los límites del arte, la provocación y la responsabilidad editorial. Aunque la banda buscaba llamar la atención, el legado de la portada plantea preguntas profundas sobre la representación infantil, la censura y el papel de la industria musical en la creación de imágenes que cruzan la línea entre lo simbólico y lo inaceptable.
¿Fue una estrategia de marketing audaz o una transgresión imperdonable? La historia de Virgin Killer sigue siendo un recordatorio de que el arte, por más provocador que sea, no está exento de consecuencias.
SAXON • Innocence Is No Excuse
La portada de Innocence Is No Excuse se aleja del metal clásico y abraza una estética más comercial, también es su primer álbum bajo el sello EMI.
La manzana verde —símbolo bíblico de la tentación— mordida por una joven, sugiere una pérdida de inocencia que se alinea perfectamente con el título del álbum. El logotipo de Saxon, tallado en la fruta, refuerza la idea de que incluso el pecado lleva la marca de la banda, fue obra del célebre fotógrafo británico Gered Mankowitz, en colaboración con el reconocido estudio de diseño Bill Smith Studio.
Gered Mankowitz no es un nombre cualquiera en la fotografía musical. Su lente ha capturado a leyendas como Jimi Hendrix, The Rolling Stones, Kate Bush y Elton John. Su estilo combina elegancia, provocación y narrativa visual, lo que lo convirtió en una elección audaz para redefinir la imagen de Saxon en un momento de transición.
Algunos fans la consideraron demasiado comercial ya que contrastaba con las portadas más épicas y medievales de discos anteriores como Crusader o Power And The Glory, mientras que otros la vieron como una evolución visual necesaria para competir en el mercado internacional. El bajista Steve Dawson reveló que la idea original era mucho más agresiva —un niño con armas— pero EMI optó por una imagen más sugerente y simbólica.
Hoy, la portada de Innocence Is No Excuse es vista como una pieza clave en la historia visual del metal británico: una fotografía que encapsula el dilema entre autenticidad y accesibilidad, entre provocación y elegancia.
EXCITER • Unveiling The Wicked
En el universo visual del heavy metal de los años ochenta, pocas portadas condensan con tanta fuerza técnica y narrativa como la de Unveiling the Wicked, de la agrupación canadiense Exciter.
Bajo el lente de Steve Moss y con la interpretación física de la modelo Kate Farrow, la imagen captura el instante en que una mujer se arranca la piel para revelar su verdadera forma. El gesto, congelado en una composición de colores vibrantes, no solo impacta por su crudeza, sino también por el eco cultural que despierta. En 1986, esta visión dialogaba directamente con el imaginario popular alimentado por narrativas conspirativas y de ciencia ficción que circulaban en la época, probablemente inspirada también en la serie televisiva V: Invasión Extraterrestre (1984), como se conoció en Latinoamérica, donde alienígenas con apariencia humana ocultaban bajo su piel su auténtica naturaleza de lagartos. Existe también la posibilidad de interpretarla como la figura de una mujer demonio, aunque resulta más sugerente y cautivadora la lectura de la mujer reptiliana.
La producción de la portada exigió un dominio absoluto de los recursos prácticos disponibles en la época. El maquillaje prostético, elaborado con látex y pintura aerografiada, creó un efecto de realismo inquietante y un dramatismo casi cinematográfico.
Más que un simple acompañamiento visual para un disco, esta obra se erige como un manifiesto estético. En un momento en que la censura y el escrutinio moral buscaban domesticar la iconografía del metal, la portada apostó por un lenguaje visual provocador, cargado de referencias a la ciencia ficción, la paranoia política y la cultura pop. Es un ejemplo contundente de cómo la fotografía en el metal puede trascender lo decorativo para convertirse en un artefacto cultural que condensa técnica, contexto y subversión en una sola imagen.