TESTAMENT – PARA BELLUM
La nueva portada de Testament, titulada en latín Para Bellum (“prepárate para la guerra”), es una visión apocalíptica que no se limita a ilustrar: interpela. En el centro, una figura angelical rodeada de luz dorada y fuego, con las manos en oración y alas extendidas, evoca redención y amenaza a la vez. No es un ángel consolador, sino una bomba atómica con rostro celestial, generando una tensión visual que remite al juicio final.
Abajo, cinco figuras humanoides empuñan palas. No cavan trincheras: cavan sus propias tumbas. El número no es casual —cinco son los integrantes de Testament— y cinco los heraldos de esta profecía. ¿Y si la guerra no es contra el otro, sino contra uno mismo?
Esta portada no busca provocar por provocar. Es una alegoría compleja sobre la responsabilidad, el legado y la autodestrucción. En tiempos donde el metal oscila entre la nostalgia y la reinvención, Testament lanza una imagen que no mira hacia atrás, sino hacia abajo: al abismo que cavamos con nuestras propias manos.
Ese imaginario se refuerza con el lanzamiento del primer sencillo, “Infanticide A.I.”. El título no es gratuito: la banda sugiere que la inteligencia artificial está asesinando a la generación futura —no solo en sentido biológico, sino cultural y espiritual. Es una metáfora potente: la máquina no solo reemplaza, sino que aniquila la posibilidad de evolución humana libre.
En ese marco, el temor a la tecnología no es ingenuo, sino simbólico. Testament no propone un tratado ético sobre la IA, sino una denuncia artística desde la intuición: ¿qué ocurre cuando lo humano se vuelve obsoleto? ¿Cuándo la creación se automatiza, la identidad se falsifica y el juicio se delega a sistemas sin alma?
La portada y el sencillo nos dejan preguntas abiertas: ¿cómo puede el arte dialogar con la tecnología sin rendirse a ella? ¿Cómo puede el metal seguir siendo subversivo en una era donde incluso la provocación puede ser simulada?