Exumer retoma su camino y nos ofrece “Death Mask Messiah”, un álbum repleto de adrenalina con estilo ochentero.
Exumer tuvo un comienzo prometedor a mediados de los 80 con “Possessed by Fire”. El tema que da título al álbum, en particular, se ha convertido en un clásico del thrash metal. Con su segundo disco, “Rising from the Sea”, Mem von Stein y sus compañeros consiguieron otro éxito antes de que la banda se disolviera en 1991, y pasaron 17 años antes de que volvieran a reunirse. Mem von Stein y Ray Mensh forman la columna vertebral de una formación prácticamente nueva, ahora acompañados por Marc Bräutigam guitarra (2013) Alex Voß bajo (2024) y Jerome Reil batería (2025). Tras su reunión en 2008, los jefes en Exumer se ha propuesto mantenerse como una fuerza relevante a tener en cuenta. Aquí no hay nostalgia, solo riffs de primera calidad, tan buenos o incluso mejores que cualquier cosa que publicaron en los años 80. Exumer sigue demostrando estar a la altura y acaban de lanzar al mercado discográfico su álbum “Death Mask Messiah” del sello Metal Blade y que viene con mucha influencia del thrash metal de los años 80, dándote una patada en la cara con este nuevo y salvaje material.
“Blinding Skies” demuestra que el tema de apertura no es casualidad. Exumer ofrece thrash metal contundente y sin tregua.”Sin Bleeder”, “Eradication” y “Allocated Savagery” salen disparados de los altavoces con la fuerza de un mazo, Exumer nos deleita con una versión del clásico de Nasty Savage, “Unchained Angel”, y Von Stein haciendo su tributo a lo grande. Diez canciones nuevas y una versión dejan claro que Exumer no ha perdido ni un ápice de su potencia. Lo que puedes esperar de este álbum es thrash metal de la vieja escuela, potente y furioso. Una producción contundente y dinámica que da mucha fuerza a las canciones.
“Death Mask Messiah” reafirma lo que Exumer ha demostrado desde su regreso: la banda aún sabe cómo hacer que el thrash metal de la vieja escuela impacte con toda su fuerza. Este es el álbum más potente de su segunda etapa y un disco que debería sacudir de nuevo la escena del thrash metal.
Simón F Carrillo




























